PADRE |
Estaba
claro que en aquel pequeño parque había un silencio ululante y
amenazador. Por otra parte, era la primera vez, pues
Por fin, una vez en la vida, se había armado de valor, aunque con ello no hubiera vencido el miedo a sí mismo ni el miedo a lo más temido . Pero encontró allí lo que era más fuerte aún que sus miedos. En el desván. Y la luna dejó de brillar al otro lado de la ventana. Y, en un instante, todas las estrellas rodaron por el suelo. Al despertarse en el hospital, vio cómo todo el mundo se había transformado. Hasta pensó en saltar de la cama para que la imagen de un ahorcado no penetrara en su cabeza ahora tan vacía. El silencio rompía contra las paredes. Su padre de ninguna de las maneras se había merecido aquello.
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