Día a Día


La palabra es el resumen de todos los sentidos,
 refleja esencias dormidas, deja vagar la imaginación, recrea lo percibido, reconstruye el mundo
 y libera el amor

.
El amor profundo,verdadero, es el de la creatura que no tiene conciencia ni de que ama ni del amor

    

                            

POR NOREÑA NUNCA PASES DE LARGO

Nunca había estado en Noreña. En el 66 del siglo pasado conocí Noreña. Un día había oído con sorpresa a un vecino que para él  la capital  ideal para Asturias  sería Pola de Siero o Noreña.  Parece ser que para él estas eran las villas más cosmopolitas, donde todos se podían encontrar a gusto, fuesen del Oviedo o del Sporting, de izquierdas o de derechas. A mí me había extrañado esta afirmación entonces. Pero la verdad es que la realidad vino a confirmar  esta proposición de mi vecino.  En 1966 me enviaron al Instituto de Noreña . Y la realidad pronto me sorprendió dándole  la razón a mi vecino.

Estuve en Noreña desde el 66 al 72. Años de acontecimientos y cambios. Fueron años de  intensos y emotivos  sucesos  y  acontecimientos . Y aunque para mí no se presentaran  muy hilados unos con otros, la verdad es que para aquellos alumnos eran inesperados y  siempre novedosos. Pero, pasados los años, y después de tantas revoluciones, uno comprueba que ellos no se quedaron en el umbral de nada y que  contemplaron y respondieron adecuadamente. La mayoría de ellos se abrió a lo  más razonable y  en un principio recibió la participación comunitaria como don.   Más tarde entraríamos en  una época de incertidumbre. Pero creo que nunca se resignaron.Hoy no encuentro gente como aquella  para afrontar tanto reto. Noreña tenía por entonces verdaderos tesoros escondidos.

Hemos tenido sentidas pérdidas por el camino ( Baragaño, Sergio, J.Manuel,  Coya, Vega-Peón, Víctor, Lavín, Quince, Eiris, Castañón,Marino..-que yo ahora mismo recuerde. Son quienes nunca hemos de olvidar. Pero también no nos sorprende encontrar  hoy en Noreña y alrededores una tal mayoría con los pies en tierra y con la cabeza tan bien enriquecida: Mario,Reguero, Valdés, Olay, Blanco, Riestra, Junquera, Rato, Evelio, Quince, Gonzalo, Javi, Loredo, Rato,Carmelo,Radamés…y un larguísimo etcétera.

A lo largo de mi vida pasé luego  por bastantes institutos: Perez de Ayala ,en Oviedo; Juan de la Cierva, Mariana de Austria, San Cristóbal de los Ángeles,Simancas, Emilia Pardo Bazán y San Mateo ,en Madrid. Pero, pasados los años, la espiral de mi vida torna  a mis primeros alumnos de Noreña.  Han pasado los años. Han cambiado la metodología y la pedagogía. Y hoy el principal tema parece ser el (cómo nuestros alumnos aprenden) el aprendizaje. Hasta de lo analógico hemos pasado a lo digital, de lo real a lo virtual. Pero  no todo ha cambiado.Hay un puente entre el hoy  con aquellos años en Noreña.  Y para mí ese puente  es la  ética, el  conocimiento ,el compromiso y la solidaridad  con las que hacen  frente  e intentan responder a  la preocupante realidad asturiana y española. Los encuentros tenidos  últimamente   me alentaron. Comprobé  que a la mayoría de ellos le preocupa   tanto el que la humanidad  fuera más humana como el alimento del espíritu.

Y , aunque Noreña tenga otras muchas riquezas, para mí esta es razón suficiente para que por Noreña, nunca pases de largo.

Illas,17-Noviembre-2019

NO QUISIERA VOLVER A RECONSTRUIR LA MEMORIA

El próximo domingo, como la mayoría de  los españoles, iré a votar. A estas alturas ,ciertamente, ya estoy un tanto harto de debates y entrevistas. Observo que,como siempre, los candidatos y sus secuaces se repiten cansinamente. La única novedad que encuentro es la de la extrema derecha, y  esta me mete el miedo en el cuerpo.

Lo que los entrevistadores preguntan   está ya archisabido . Todos hablan en nombre del Partido. Tal vez tenga que ser así.  ¡Pero si yo era  consciente, por otra parte, de que no hay una voz colectiva¡ Siempre pensé que hablamos individualmente, singularmente! Sí; me gustaría escuchar a quienes   hablen  el lenguaje singular de cada uno.   Me gustaría escuchar a  politicos que hablaran desde su experiencia y llegaran al corazón de la gente, y no sólo al de  sus entusiasmados fans. Somos muchos los que no nos identificamos  con un partido disolviendo en él nuestra identidad. Me gustaría escuchar también a quienes  me hablaran  de los valores éticos   que han de orientar nuestra vida  política y social. Me gustaría, por fin, oír a políticos que tienen control de sí mismos y no caen en  la soberbia  ni tampoco se instalen en la paranoia.

Tal vez pida mucho. Pero, aunque con cierto pesimismo y  bastante temor, iré este domingo a votar para que, cuando menos, vaya recuperando la esperanza y descubriendo      que en España   aún es posible hacer frente    a lo importante: la justicia  y la paz; a la vez que recuperemos nuestra identidad.  El próximo domingo no me resignaré , pensaré en el futuro, daré descanso a mi memoria . Creo, por otra parte, que el tono pesimista no va a tranquilizar mi inquietud. Antes de votar, esta vez no me preguntaré de dónde venimos, sino  adónde vamos.    

¿ES NECESARIO QUE TODO CAMBIE?

En estos meses de confinamiento, entre otras cosas, volví a leer EL Gatopardo.Como al
príncipe Fabrizio siempre me extrañó la frase de Tancredi:” Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Al príncipe le pareció una tontería y ,a la vez, la negación de toda tontería. Aunque esa frase,por otra parte, explica muy bien la experiencia propia del príncipe; hoy no creo que nadie quiera que las cosas sigan como están. Más bien, espera que se vayan transformando radicalmente muchos comportamientos.
Días después de esa lectura, me entretuve con el Portal Noreña 68 que trabajan los
exalumnos de la villa coindal de Noreña .) Colaboran en él unos setenta exalumnos. Vivieron su adolescencia allá por el 68 en una Asturias también un tanto incrédula, escéptica y confusa. Y, como muy bien hoy sabemos, fueron años en los que cambiaron muchas cosas. Y no todo volvió a ser igual ( aunque aquí habría que matizar aún más.)
Hoy estamos viviendo una gran crisis a escala mundial. Y son muchos los que están
convencidos d que esta crisis provocará transformaciones de orden político, económico, social, cultural ya hasta religioso. Más aún: que las desigualdades, el egoísmo, el racismo, el debilitamiento de la sanidad y de la educación, el consumismo no pueden continuar como hasta ahora. Hasta muchos ya temen que nuestra sociedad se vuelva desorientada y desconfiada.
Y volviendo a los exalumnos de Noreña que tantos cambios han vivido, me sorprende y me emociona a la vez esa su noble solidaridad que mantienen. El gran neurólogo Antonio Damasio dice que “sentimiento y razón se encuentran indefectiblemente unidos en un abrazo reflexivo.Uno de los seres, los sentimientos o la razón, puede salir favorecido en ese abrazo, pero siempre implica a ambos”. Y recuerdo esto porque veo que estos exalumnos de Noreña saben experimentar y vivir una noble y ejemplar humanidad. Han visto, sin caer en ilusiones reductoras, lo que debían cambiar, y que la vida humana y la reverencia para con ella son un valor supremo.

MÁS NECESARIA QUE NUNCA

Hasta hace poco, me sentía ,sencillamente, feliz en mi pueblo. Aquí vivíamos bien; aunque no desconocedores y muy conscientes de la complejidad de nuestra sociedad contemporánea.. Todos habíamos oído hablar de esa tradición de la modernidad que ponía toda la confianza en la, ciencia y hasta pronosticaba el declive o la desaparición de la religión. Nos hablaron del laicismo primero, y luego del relativismo. Ya no nos hace falta que nos hablen de ello. Pero siempre ha de haber más de lo que hay. Y encima, esta maldita pandemia.

La complejidad de nuestro mundo nos lo pone todo muy difícil.. A muchos les invita , a pesar de los pesares, a vivir su identidad compatible con la vocación tan humanísima de crear un mundo más solidario, de mirar con profundidad la condición humana. Sin embargo, me temo las Navidades tras tristes de mi vida.

Sin embargo,tenemos que ser más comunidad que nunca. Nos meterán tal vez en casa. Pero hemos de intentar la comunicación humana. Hace ya unos años, una persona muy sesuda nos dijo que había dos formas de discurso:proposicional y narrativo. Comuniquemos relatos, ya que estos nunca estarán desprovistos de nuestros mejores sentimientos. Busquemos las formas de comunicarnos más con los otros.Daremos significado a nuestras vidas y animaremos a los más necesitados. Si no hablamos,¿cómo podremos entendernos y comprendernos? Y de ello somos muy capaces.La mayor riqueza de la humanidad reside en la capacidad de sus gentes.

Hoy desde cualquier confinamiento vemos mejor que nunca ,que el ser humano (hombre y mujer) aislado se siente débil, y lo es. No existimos más que en relación y es en la relación donde podemos experimentar esa humanismo sin apellidos ni propietarios;pero sí con hombres y mujeres cada vez más humanamente sensibles y solidarios.

SORPRENDENTES EXALUMNOS EN NOREÑA

En estos meses de confinamiento, entre otras cosas, volví a leer “El Gatopardo”. Y, como al príncipe Fabrizio, me extrañó la frase de Tancredi: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Al príncipe le pareció una tontería y, a la vez, la negación de toda tontería. Pero esta frase no pierde, a lo largo de la novela, su fuerza iluminadora. Y explica muy bien la experiencia propia del príncipe.

Pero no creo que nadie hoy quiera que las cosas sigan como están. Más bien, espera que se vayan transformando radicalmente muchos comportamientos. Sin meterme a filósofo de la historia ni en otros berenjenales, solo quiero deciros que para mí la historia no es circular, como pensaban los griegos; ni perfectamente lineal, como creen otros. Más bien me parece espiral muy a su manera. Pero no es este el momento para meterme en estos vericuetos.

Días después de esa lectura (lo único bueno que me trajo este confinamiento), me entretuve con el portal Noreña 68 en el que trabajan muchos de mis exalumnos de la Villa Condal de Noreña. Fue un feliz hallazgo. Es un grupo muy numeroso de antiguos alumnos del instituto. Vivieron su adolescencia allá por el 68 en una Asturias también un tanto incrédula, escéptica y confusa. Y, como muy bien hoy sabemos, fueron años en los que cambiaron muchas cosas. Y no todo volvió a ser igual (aunque aquí habría que matizar más). Sin embargo, permanecieron muchas cosas, y ellos supieron coger siempre el tren a tiempo.

Hoy estamos viviendo una gran crisis a escala mundial. Y son muchos los que están convencidos de que esta crisis provocará transformaciones de orden político, económico, social, cultural y hasta religioso. Más aún: pensamos que las desigualdades, el egoísmo, el racismo, el debilitamiento de la sanidad y de la educación, el consumismo, no pueden continuar como hasta ahora.

Y volviendo a los exalumnos de Noreña que tantos cambios han vivido, me sorprende y me emociona a la vez aquella su noble solidaridad que aún mantienen. El gran neurólogo Antonio Damasio dice que “sentimiento y razón se encuentran indefectiblemente unidos en un abrazo reflexivo. Uno de los seres, los sentimientos o la razón, puede salir favorecido en ese abrazo, pero siempre implica a ambos”. Y recuerdo esto porque veo que estos exalumnos de Noreña saben mantener una noble y ejemplar humanidad. Supieron, sin caer en ilusiones reductoras, lo que debía cambiar y que, por otra parte, la vida humana y la reverencia para con ella son un valor supremo. El reencuentro con este grupo es la más emocionante lección que he recibido en estos últimos tiempos.

¿LO PODRÉ COMPRENDER?

 

Confiar y cantar la belleza de este mundo no me parece irracional. Estoy de acuerdo. Pero en estos tiempos, ¿cómo entender esta naturaleza, también escenario de tanto mal?

Hoy, ante esta calamitosa pandemia y escenario de tan tremendo drama humano, el problema del mal y del sufrimiento, que tantos quebraderos de cabeza nos dan, hemos de afrontarlo como un misterio. Piensan algunos de mis hermanos creyentes que Dios limita su poder por propia iniciativa. Por otra parte, el sufrimiento humano dejó de ser entre nosotros visto como un castigo o anomalía inexplicable. Pero estas son maneras de pensar y nada más.

Al gran Karl Rahner le había preocupado mucho que el hombre de hoy tuviera más bien la impresión de que Dios debiera justificar ante el hombre el deplorable estado del mundo, de que propiamente el hombre era la víctima y no la causa de tanto mal y sufrimiento. Otro admirable teólogo también decía: “Dios es débil en el mundo, y así está con nosotros y nos ayuda”. Pero no me conviene ahora perderme entre elucubraciones teóricas. El mal es un misterio. Bien estamos viendo que los miedos del reino animal están en nosotros multiplicados.

Pero hoy, cuando estoy escribiendo estas cosas o pienso en las víctimas de la pandemia, creo que es Dios ante todo el que también piensa en mi pensamiento, quien desea en mi deseo, quien ama en mi amor. ¿Por qué razón misteriosa hemos cambiado la fraternidad de nombre, llamándola solidaridad? Mientras espero y deseo el acierto de la Ciencia, de la Sanidad y de nuestros políticos, por mi parte, intentando mantener la conducta más acorde, estoy convencido que ante el sufrimiento de tantos seres huelga ahora mi palabra, pues no de preguntar, sino tan solo asumir la pregunta del sufrimiento de tantos que padecen la pandemia o sus consecuencias.

BREVE REFLEXIÓN

          Confieso que, días atrás, me he sentido ofendido por la no publicación de mi carta en la que pretendía defender las  que creía que eran mi actitud  e intencionalidad auténticas. Hoy agradezco al señor Director el que no la haya publicado. Hoy tengo el convencimiento de que el silencio en muchos momentos es  al que hay que darle cada vez más valor. Y la razón que me llevó  a esta resolución no fue otra que el pensar en las generaciones que nos vienen detrás.

       Siempre he estado rodeado de jóvenes  en  los institutos, parroquias y ,sobre todo, en casa (7). Y observé que me dan mil vueltas en las cuestiones cibernéticas: en el mundo de lo  virtual  o de lo digital, en el mundo de la  imagen ,de los  comics y  de en tantísimas otras cosas. Y,por otra parte,  curiosamente veo que  leen también la prensa deportiva u otra prensa más lúdica o erótica.

        Además, es fácil observar que suele ser  gente mayor la que vemos leer la prensa que nosotros más apreciamos. Y, por lo que se refiere a las  Cartas al Director, tengo la impresión de que la mayoría de sus autores tal vez sean tan sólo unos años más jóvenes que yo. Pero lo que escriben me parece lícito y necesario. Y también no dudo de que son conscientes de su responsabilidad ante los  más jóvenes.

     Pero hace unos días  y después de leer  una carta  en la que se pedía a Dios que bajara azufre y fuego para terminar con este mundo ( ¿sodomita? ,no;tal vez sólo  el   diabólico – para él-mundo de la extrema izquierda), mi joven vecino me preguntaba:” Es éste también tu Dios, Cefe?”.   También se extrañaba de las sarcásticas inventivas contra un líder de la extrema izquierda que lanzaba un antepasado  amigo mío.  El autor de esa carta fue un gran admirador de su maestro Emilio Romero.Buen discípulo,de verdad. .Y además con tanto o mayor orgullo que el de su adversario de la extrema izquierda. Terminé pensando en nuestra  seria  responsabilidad ante estos jóvenes.

    Por mi parte, hoy veo claro que las emociones y los sentimientos contribuyen a la formación de mi mapa cognitivo . Como ocurre en todos, mi proceso cognitivo sigue a mi percepción emocional.  Hemos de reconocer que la verdad es siempre una verdad interpretada. Por lo que desde ahora prometo al señor Director de nuestra Nueva España (y lo hago  responsabilizado  sobre todo ante los jóvenes  lectores )   pensar todo lo que escriba y escribir solo lo que sienta.

RESPUESTA

       En esta mismo periódico (11-12-22)    y  sin citarme ,cosa que le   agradezco, un amigo  responde críticamente  a mi  carta  al director de esta Nueva España “ Las cosas extrañas de ahora”.  No suelo responder a las críticas. Pero, como  tal  vez  me  haya  explicado    mal, quisiera ahora aclarar  algunas cosas. En dicha carta no invento ese viaje frustrado a Madrid. Iba con mi     amigo Antonio  Redruello  al homenaje que el Centro  Asturiano rendía a otro amigo,Javier de Montini. Y la  única causa de nuestra vuelta  desde Benavente fue el tema de la pandemia.

Esta fue la verdadera razón y no el comentario aparte de mi hermano,que bien sabía que hablaba de  Manuela Malasaña, de quien siempre en Madrid me hablaron como de una buena guerrillera, y no de su mala saña. A lo más, mi hermano tal vez comparaba por  luchadora a Manuela Malasaña con la Sra. Ayuso. No he añadido más ;aunque la sra. Ayuno no sea de mi gusto. Tal vez no estuve acertado,pero no mentí.Siempre me gustó el humor y la ironía, pero, como muy bien sabe mi amigo, nunca aprecié el sarcasmo ni la crítica a las personas. Y nunca escondo mi mano,porque las cosas qua escribo las firmo.

Y, además, Madrid fue mi segunda patria, y allí viví feliz con la derecha y con la izquierda. Pero siempre con los pobres. Condené actitudes,pensamientos y soluciones, nunca a persona alguna.

Más aún, Madrid, si Dios me da salud y salimos de esta, será mi tercera y última patria. Por mi edad, espero que pronto lo sea. Algo ganaré con ello;ganaré el estar con los míos y  no pierdo nada. Nada tengo y todo lo llevo conmigo.Mejor dicho: todo lo tengo con mis  chicos en Madrid.

Lo que me hirió  es que mi amigo al final de su escrito y como con cierto  compasión conmigo cita La Callezuela.Y lo hace como si se tratase de un hoyo en el que yo estuviera perdido.  Mi amigo   tal vez no conozca que alguien  ha llamado a la Callezuela  nada menos que La Moraleja de Avilés. La veracidad yace en lo que no hay que olvidar. Aquí me  hicieron un vecino más, lo agradezco y así me siento.

Vine a Illas para  agradecer de este modo al Señor lo mucho que me ha dado en la vida. Y tengo que confesar que no lo hice por el amor que  debía tener a esta tan noble gente de tan hermoso pueblo. No olvidemos, amigo, que las cosas más fundamentales de la vida son también las más elementales.

Mi amigo ,y la verdad es que no merece que sea injusto  con él, es muy  cerebral.Pero no le convendría olvidar que  cada  individuo es su realidad,su mundo. Y que todas nuestras percepciones y reflexiones están vinculadas con las emociones. Estamos condenados al sentido, a un sentido que se transparenta en la intersección de mis experiencias con las suyas. Mis percepciones jamás podrán ser deductivas y racionales, sino que dependerán como condición necesaria, de los procesos secundarios  de mis emociones.

Estoy feliz en Illas.Es verdad. Tengo tiempo para rezar, meditar, leer y para ir a visitar a mis enfermos.  No me inquietaron las palabras de mi amigo. Ahora mismo, viendo lo que veo, lo que sí me inquietan de verdad son las palabras del mismo  Jesús (San Lucas, 18,8):”Pero cuando vuelva este Hijo,¿Qué?¿va a encontrar esa fe en la tierra?”

¿UN AÑO NUEVO MÁS?

     Comienzo el año 2021 con más preocupaciones que ilusiones. Considerando la situación del mundo  y las sombras provocadas   en el anterior,aumentan mis temores y disminuyen  mis ilusiones. Me he despertado el día 1  preguntando si en verdad estaba en algo nuevo. En la noche  había estado pensando  con la cabeza un tanto embotada en la oscuridad  vivida durante el año.

      No logro estar tranquilo  ni tampoco olvidar tanta  lección envuelta  en la más  obscuridad: los miles y miles de seres que en soledad se nos han ido, el sufrimiento en el aislamiento de tantos contagiados; la situación de tantos amargados  en la más inmerecida ruina económica.

       Pretendo recordar las lecciones recibidas en el pasado. Se habla mucho de nuestra identidad, pero sólo podemos comprendernos ante el otro. Hoy tendríamos que decir que solo  nos podremos entender  a  nosotros mismos ante todas esas víctimas del 2020. Nuestra esperanza sólo nos puede venir de ellos.

       Espero que este mundo de   tanto sufrimiento  encuentre en nosotros la ayuda que necesita .Y  estoy pensado  en los  políticos, sindicalistas,los profesionales, medios de comunicación,ONGs, y también en las nuevas actitudes y compromisos  que la situación nos exige.Tal vez así el año 2021 sea capaz de descubrirnos algo positivo

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

 

Siempre que abro el periódico ,ya me he hecho antes  alguna pregunta. Así que en su lectura siempre espero encontrar respuestas.Sí, me gusta  ante todo preguntar y encontrar respuestas a mis  preguntas.  Un día tendré que pararme a pensar cuáles son mis preguntas más  frecuentes. De todos modos, diré qué decepción me llevo cuando no me encuentro con respuestas personales a  mis preguntas.

No olvido nunca el enfado que me llevé cuando un prohombre de la liturgia aconsejaba a  otro tener siempre la vestidura ,los ornamentos y objetos litúrgicos   propios: era lo exigible a  un    buen profesional  de una gran parroquia   a la hora de actuar. No me atreví a decirle mi parecer sobre el asunto,claro;ni me atreví a comentarle cómo me desanimaban aquellas oraciones de las que él hablaba y que a mí me parecían propias  de funcionarios.

Un compañero,por pura coincidencia,me comentó hace unos días lo que había leído sobre las celebraciones litúrgicas  en el inicio de la Cuaresma . Debo creer que,sin duda   alguna, habría escritas cosas  de  mucha más importancia que aquellas  de las que él me hablaba. Pero, sí, también le sorprendía que la gente  sólo hablara de cómo actuaron ciertos sacerdotes. La pura verdad es que también a mí  no me gusta que me hablen    de las actuaciones, y mucho menos las sobreactuaciones de algunos

Estos son mis pensamientos. Y espero no enfadar a nadie. Y si escribo esto hoy, es porque veo  o entiendo que  lo que le preocupa al papa Francisco es que lo que se  comunique en la Iglesia  no sea otra cosa que el  encuentro con el Dios  vivo que,por otra parte, siempre  nos brinda una relación viva de solidaridad con los otros y con  él mismo. No nos predicamos a nosotros mismos, sino  a Jesucristo como Señor, decía san Pablo.

Por lo demás ,el mensaje cristiano  ha de proporcionar las respuestas a las preguntas que se hallan  en  el hombre de hoy tan abrumado. Y la respuesta cristiana es verse críticamente solidarios  con ese  ser humano   al que Dios no quiere ver  que sufra. Como decía Schillebeeckx,” el cristianismo se hará creíble solo sí-y en la medida en que- es capaz de acoger en sí los impulsos de una humanidad  que vive, lucha y  ora”. Y lo hará  solo si es capaz de reconocer en esos impulsos de la  humanidad sufriente correspondencias con los propios impulsos  cristianos.

Y no sigo. Hoy no me haré más preguntas. Y que de esta Dios me coja confesado.

                                                   

 EL SILENCIO DE DIOS

  Ya mayor y bastante cansado,pasaba la tarde de este domingo nada luminoso en mi pequeño pueblo ,y confuso entre noticias que no me llevaban a ningún sitio.Las leo en cierto periódico que me han prestado. La verdad es que esperaba al menos encontrar la palabra “Dios”, aunque fuese tan solo invocado. Pero no. Parece que pedía mucho, pues ya sabía que no quedan hombres como Karl Barth y Karl Rahner, que con pasión tanto hicieron por el nombre de Dios. Pero me sorprenden con su insospechada visita Chano Rivas y Carlos Marrón, amigos de tantos años. Gran sorpresa tras la tristeza que amenazaba invadirme.

Siempre pensaron  que si la inteligencia es la capacidad de adaptar el pensamiento a las necesidades del momento; o los problemas son insolubles o de verdad nosotros no somos tan inteligentes. Por otra parte, creen que ya no podemos defender un dualismo anacrónico. El universo y el hombre han sido creados por Dios en la forma que la ciencia describe. Esta imagen del hombre y del mundo son perfectamente compatibles con la imagen esencial del hombre en la fe cristiana. Carlos lee y admira a Antonio Damasio y por ello no ha perdido la fe, os lo aseguro.Nunca cayeron en la idolatría de los modelos científicos.

Como a mí les preocupa la situación del mundo de hoy. Sin olvidar nunca que somos copartícipes de la configuración de un universo todavía inconcluso. Tal vez Dios se autolimita y esté esperando a la respuesta de la naturaleza y del ser humano. El Dios único es el Dios de toda la humanidad. Hemos de entender que somos mirados por Dios, en orden a afrontar la vida con confianza y actuar nosotros mismos de modo amoroso. Pero también entienden que la situación mundial de hoy supone un problema para nuestra fe en un Dios-Amor. ¿Por qué tanto mal? Parece ser que a muchos creyentes solo les queda recurrir a Cristo. Todo discurso sobre Dios que no proviene del silencio y la oración    y  no conduce de nuevo a ellos desconoce por completo a  ese  Dios en el que cree  confíar. Pero, por otra parte, la religión  además de ser una relación personal con Dios, es amor a la vida, al mundo y a la gente.

Por una parte, nuestras iglesias están semi-vacías ¿Sufrirán los próximos años la más desgarradora crisis que nos podíamos imaginar? Por otra, el mal que se nos cerca  con esta pandemia es un problema desgarrador .Mientras muchos, nada coherentes, se distienden  distraídos  con los  nuevos  sofistas de la comunicación. Por lo que  algunos ya piensan  que el Dios amoroso  no es compatible  con un mundo así.

Mientras todo se apaga y antes de que la penumbra definitiva se instale, me quedo sin el alivio en la espera de otro marzo peor. Pero puede ser que me equivoque.  Ojalá.
 JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA

   En el próximo otoño se cumplirán los 25 años de su muerte. Y por mi parte disfruté cuando en la apertura de este mismo curso en el Seminario de Oviedo se le hizo ese homenaje que bien se lo merecía. Esto y mucho y más.Debo confesar que tuve menos de la deseada relación con él. Siempre fue admirado en el Seminario y yo también lo admiraba. Hoy lamento que por mi timidez no haya hablado más con él entonces.Pero sí recuerdo un verano en Covadonga. En el tiempo libre que nos daban por la tarde, estaba leyendo “El misterio del ser” o “Existencia y Verdad”, de Gabriel Marcel (no recuerdo bien ahora cuál de los dos). Él se acercó a mí y se interesó por mi lectura. Pero por timidez preferí ofrecerle el libro que estaba leyendo. Me alegró el que me lo aceptase. Me lo devolvió al final del cursillo. Pero lo que nunca olvidé fue su serena y ponderada intervención ante todos los que estudiábamos Teología para imponer en aquel un momento de seria crisis serenidad y cordura. Si por mí fuera, en aquel momento pediría que lo nombrasen rector u obispo. Quedé convencido de que Ruiz de la Peña iba para algo grande.Ya en Madrid, en el Colegio de la calle Écija, 4, me encontré con el aprecio que allí le tenían. Recordaban su nombre y su persona con todo el cariño. Hasta recordaban la emoción que se llevaba cuando su Real Oviedo -de Carrete, Alberto y García Barrero- ganaba un partido. Ya en la Universidad de Cantoblanco, también me hablaban de todo lo que habían luchado para que se quedase en ella. Pero el episcopado español pudo más y se lo llevaron para Salamanca y Burgos. Caffarena, Álvarez Bolado, Ureña, Alonso y Vela sólo tenían elogios para él.Pero de Juan Luis debo decir más. Aunque de lo que ahora pienso me enteré años más tarde. Su intervención en el obispado había sido decisiva para que tanto mis padres como yo no hubiéramos llevado el mayor disgusto de nuestras vidas. Recordar esto aún me estremece. Pero por respeto a la comunidad del Señor no hablaré más de ello y guardaré silencio. Y lo hago también por él.Por lo demás, bueno sería que alguno de mis compañeros recordase todo lo que ha escrito sobre la creación. Para Juan Luis la idea de la creación propiciaba el respeto por la naturaleza y la responsabilidad ecológica. Y al escribir esto estoy seguro de que pensaba también en Asturias. Por lo demás, se sorprendería ante el interés de algunos que piensan que van a arreglar la crisis que sufre la Iglesia a base de la aplicación de cánones. A los que tanto temen por el futuro del cristianismo, Ruiz de la Peña les recordaría que este va indisolublemente ligado al hombre que le presta su nombre: Jesús, el Cristo. Mientras Jesús siga siendo su gran referente, el cristianismo continuará teniendo futuro. Apostemos, sobre todo, como Ruiz de la Peña, por darle a conocer.Debiera alargarme más al pensar y escribir sobre Ruiz de la Peña. Él me lo perdonará. Pero, creedme: lo que hoy escribo no solo lo hago con agradecimiento, sino también con cariño y orgullo.                                   

                          

                                                                                                    

UN CAMPO MÁS AMPLIO

En mi adolescencia me percibía guiado por los valores de la autoridad y el orden. Como todo adolescente, mi moral era el respeto a la autoridad y el mantener el orden que se me imponía. Dicho de otro modo, aún vivía el cuarto estadio, según G. Kolhlberg. Pero todo ello a esa edad no me era obstáculo para rechazar visceralmente todo lo que significaba el sportinguismo de algunos de mis compañeros. Cuando me enteré, por ejemplo, de que con el tiempo el nivel del mar subiría, hasta llegué a desear que fuese pronto para ver si se tragaba de una vez el viejo Molinón. ¡Qué tiempos! Aún no me guiaba por principios universales. Pero, gracias a Dios, pronto todo fue cambiando. Así que, unos años más tarde, fui comprensivo con el adolescente de la familia (que no mataba una mosca, por lo demás) que se apuntaba al partido Gijón-Oviedo: claro, se presentarían en Gijón escoltados y todo, y como valientes numantinos. Como yo hacía años, el adolescente vivía en un mundo de amigos y enemigos, en un mundo en blanco y negro.Uno va descubriendo no solo la necesidad de relacionarse con uno mismo, sino también la de responder a los otros. La clave de nuestra identidad está en esa relación con los otros. Nadie puede vivir sin un espacio de confianza, sin que existan otros que confíen en él. Este proceso de maduración lleva tiempo. Por lo que pienso que el pecado de Adán y Eva fue adelantarse en el tiempo y creerse ya unos dioses. Pero la vida tiene su ritmo. Por otra parte, para llegar a ser un buen cristiano, por ejemplo, hay que ser antes una buena persona. El valor de nuestras vidas está en lo que hemos hecho por los demás (S. Mateo, 25); en nuestra apertura a toda cultura distinta, diría P. Ricoeur.Hoy me siento en deuda, en primer lugar, con los buenos creyentes que tanto se preocupan por los afectados por la pandemia de una u otra manera; también con los que pretenden seguir paso a paso el camino de Jesús. No olvido a los enfermos que tanto siempre me enseñan. Pero también reconozco mi deuda con los más alejados y no creyentes, los que no piensan como yo. No quisiera ser timorato como San Pedro en algún momento, ni como el testarudo de Santiago. No sé qué sería yo sin ellos. Reconozco que debo a los que no piensan como yo muchas palabras que hoy alientan mi vida entre corrientes de pensamiento y sensibilidades tan distintas. Algo así me parece que reconocía San Pablo.  Y no quiero olvidar, por último, a nuestra sociedad española. Quiera Dios que llegue ese momento en el que sepa aprovechar los recursos que aporten unos y otros. En el que nadie se aferre a sus ideas o creencias y sepa abrirse a los demás. En la que todos propongan los "goznes" sobre los cuales puedan girar de nuevo nuestras preguntas y esperanzas comunes.                                 

                                                                                                                                                                                                                                                                    

COMUNIDAD DE INTÉRPRETES

   De vez en cuando hasta yo mismo todavía sueño    despierto. Por ejemplo,aún no sé el motivo por el que esta tarde me puse a recordar los tiempos pasados por   Chamberí y San Blas (Madrid).¡Qué tiempos aquellos! Comparables a los de mi niñez en mi entrañable  Guillén Lafuerza ( Oviedo).

Y en  esta  tarde de melancolía  por San Blas, por ejemplo, me encontré con  Paloma Pedrero y  su ex Fermín Cabal (éste había sido  por un breve tiempo mi  vecino).Durante cierto tiempo, dirigidos por Paloma  y animados por Cabal, fuimos un grupo que hacíamos  nuestras  modestas dramatizaciones. Fue una experiencia para mí    inolvidable aunque  no haya venido después  a cambiar  la  ruta  importante en mi vida. Pero  aún sigo pensando que todos nosotros  no somos meros espectadores  imparciales,sino miembros de una comunidad de intérpretes.                                                                                                                   .

Pero dejando  aquellas dramatizaciones, ayer mismo,tras el recuerdo, me quede con el comentario que me había hecho  un compañero del grupo.   La  verdad es que en el grupo tuve muy buenos compañeros. Pero sobre todo, ahora mismo recuerdo al compañero que destacaba no solo por su nobleza sino por sus dotes de actor. Sin embargo, una  tarde  nos  enteramos que éste se había metido en política. Era una cuestión personal en la que yo  no me quería meter, claro. Pero sí recuerdo muy bien el  comentario de  otro compañero: “ Es una verdadera pena: cuando uno que  va para artista se mete en política ,deja de ser actor y se convierte en títere”. Quizá exageraba en ese caso.Pero, por otra parte, pienso que es verdad: cuando uno pasa a estar exento de poesía,no puede ser más que desdichado. Ojalá él no lo sea. Por lo demás, es lógico que quien piensa en grande en grande suela errar.

 

            

NADA ES DEMASIADO

   Alguien pensará, y no le faltará razón, que no es este el momento más oportuno para hablar de las futuras  esperanzas y expectativas de los españoles. Además, comprendo que muchas víctimas de la pandemia estén hoy más bien deseando volver a su vida normal de antes. Me preocupa  más , claro, que alguien pierda la esperanza. Por otra parte,me horroriza el que otros vuelvan con las cantinelas que creíamos  desconocidas por nuestros jóvenes  y olvidadas por una gran mayoría.Como se ve,aún quedan por ahí quienes no  borraron todos  los  rastros del mito.

Por lo que yo ahora  de lo que quiero hablar es tan sólo de la gente de a pie, abandonados por una mayoría de esa clase política que protagoniza tan pobres debates, como muy bien nos dice Cebrián. Y como yo soy tan inexperto en lo que se refiere a lo político, tan sólo  quiero  hablar de esa gente de a pie, pues pienso que la historia ha de serla historia de  un mundo solidario y colectivo, en la que todos los bienes culturales en esta cambio de civilización han de aportárseles a todos.

Asumiendo, por otra parte, la oscuridad en la que vivimos, espero sin embargo  que podamos discernir entre tanto cambio y tantas ofertas ;  crear un discurso sensato en el que todos creamos. Y, como creyente, desearía que este discurso tomase forma de esperanza, y en el que participaran los parlamentarios creyentes. Pero este es otro cantar. Para ello se necesitaba una mayor prudencia en algunos de nuestros obispos. Por lo demás, los creyentes tienen también el derecho de que se les invite a la mesa del diálogo. Nada será demasiado.

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

Algo más que poema

Leo a diario La Nueva España,pero, hace unos días leí  en otro periódico  una columna de Félix de Azúa que me hizo recordar a William Faulkner. Pero .ahora bien,me parece  más lógico responderle desde este  mi periódico. Y no se  enfaden mis amigos si para hablar   del Viernes Santo ( del que habla la columna de De Azúa),  me voy ahora con mis recuerdos a los años 57 y 58 del siglo pasado en los me enamoraba la  literatura norteamericana. Y tal vez por ello escribí entonces un pequeño artículo , en el tiempo litúrgico del  Adviento, sobre lo que a mí me parecía realmente el mundo de William Faulkner : un mundo irredento ( aún sin salvación),mundo de decadencia, frustración, insatisfacción  ,aún en el  Antiguo Testamento.

En su columna, De Azúa curiosamente nos recuerda que para  Faulkner   su preferido  Antiguo Testamento era  uno de los más hermosos relatos arcaicos que conocía. Faulkner  ya había dicho:”Quizá todo novelista empieza  a escribir poesía…Y al fallar en esto,sólo entonces  se dedica a escribir novelas( puede leerse relatos)”.

 Ahora bien;  De  Azúa entiende  que el  Nuevo Testamento es ya filosofía e ideas, algo propio de la poesía contemporánea (¿pura creación?). Por ello habla del Viernes Santo como poema. ¿Son los Evangelios sólo cantos sabios y ardientes de la gran tragedia humana?,me pregunto. No soy experto en hermenéuticas escrituristicas; pero pienso que De Azúa se ha parado poco en las Escrituras..¿Tan sólo ha leído a Saramago donde habla de la portentosa imaginación del evangelistas san  Juan?  No me parece el Viernes Santo   el momento más acertado para recordarnos al gran Saramago.

No es el  Viernes Santo tan sólo  un   bello  poema.  A mí nunca , por otra parte,me sorprendieron las palabras de Emilio Lledó cuando dice que una proposición para ser verdadera tenía que sufrir una peculiar iluminación,” la revelación en la luz de la subjetividad”. En el Evangelio  nos encontramos también con  la subjetividad y sensibilidad de los evangelistas.Pero en los Evangelios hay algo más que  la poesía de las grandes tragedias.Los Evangelios  empiezan con notas mucho más altas que las del Parsifal de Wagner o las oberturas trágicas de Verdi. Tampoco el Viernes Santo  es un reflejo de nuestros propios   fantasmas. Aún más:pienso que el grito desgarrador del Crucificado seguirá siendo un enigma,y que un exceso de racionalidad  por mi parte  impediría  el respeto que ese grito se merece.

No soy yo quien  para corregir a Felix de Azúa en nada; pero sí que su columna me ha  sorprendido e incomodado  Pienso que la literalización del mensaje del Viernes Santo puede inducirnos al fundamentalismo ,es verdad; pero,y por otra,tampoco me fío de  los relativismos   que dicen que todo nuestro imaginario  pronto  quedará   obsoleto. Y yendo al grano   y partiendo  no de Faulkner sino del Evangelio, creo también que la figura de Jesús de Nazaret, es algo más que poema  y que tiene un  futuro asegurado, permanecerá.  Y seguirá siendo para muchos modelo fundamental de una manera de ver y vivir la vida.

Y termino con una cita del gran  Hans Küng, hace unos días fallecido:” La fe en Jesucristo procura paz con Dios y consigo mismo, pero no escamotea los problemas del mundo. Hace al hombre verdaderamente humano porque le pone en contacto con la humanidad de los demás”. El Viernes Santo, además de poema, es  también relato de  la  grandeza y  la miseria del  ser humano.              .               

 

                                                                                                                                                                       

Resucitar

Ayer, mientras leía la columna de Manuel Vicent , mi pensamiento sorprendido se detuvo en mi compañero recientemente fallecido, La lectura nunca es otra cosa que un rodeo hacia nosotros mismos Y recordé, por ejemplo, cómo mi compañero ,a lo largo de su  vida, siempre había sido un tanto provocador. Nunca luchó contra la religión,es verdad;aunque siempre se quedó con las ganas de luchar contra la influencia clerical. Le parecía ocioso plantearse el problema religioso: le parecía una metafísica recreativa. Su relación con ella siempre fue desde la distancia.Por otra parte,no le parecía racional creer en la omnipotencia de la razón.Pero esta sí que era la que se debía de ocupar del bienestar, felicidad . En fin, pienso  que  su verdadera religión era la Naturaleza.

Había nacido a las orillas del llanto eterno del  Mediterráneo,cerca de su luz y su color dondequiera que iba. Se había enamorado del violoncelo de Paul Casals, del canto de Serrat como de Lluis Llach, pero también de la pintura de Picasso. A lo largo de su vida viajó por tantas ciudades como por tantos libros preferidos.

 Sin sentido del pesimismo, vivió el amor de muchos mundos. Creía que nuestros pequeños  valores tenían el sentido que les poníamos. ¿”¡Para qué necesitaba el creer?, pensaba sin nostalgia (esta siempre  le había parecido un sentimiento reactivo).Al momento de morir tampoco recordaba ningún sermón, orden, consejo o lección magistral. Sin embargo, no creo que , ahora desde esta Asturias,  se hubiera olvidado  de su Mediterráneo cuando los recuerdos de su infancia  retornaban en manada.  Temía,sin embargo, que la Parca   pronto le acompañara  en su bajada al fondo de la naturaleza. ¡Un viernes! Pero, como es  lógico, sin pensar resucitar allí  al tercer día. ¡Qué tristeza! Tal vez  mi buen amigo nunca llegó a pensar que somos hijos del sueño de nuestros padres, de la naturaleza (personificada         en la flor ,en el árbol y en el mar), pero también del sueño de Dios.

 

Para ser nosotros mismos

Por lo demás, dejemos que Dios siga siendo un misterio para el hombre y la mujer, aunque podamos, como Santa Teresa, eEste domingo leí en LA NUEVA ESPAÑA la preocupante opinión de la gente tras la experiencia tenida en este año tan marcado por el covid-19. Ninguna opinión me pareció frívola, pero sí percibí desorientación y hasta desaliento. Lástima que tengan que llegar momentos como este en nuestra vida para caer en la cuenta de que la vida tiene una profundidad que antes no nos habíamos parado a sospechar. La desdichada pandemia nos ha puesto a prueba durante todo el año, y a muchos más bien nos ha abrumado. Las opiniones leídas no me dejaron nada protegido, más bien aturdido. Y podría añadir, tras este largo e inquietante año, que estoy como despertando de las mayores amenazas que puede traerte un sueño. Sin embargo, creo que tras esta experiencia también hemos caído en la cuenta de que la vida tenía una profundidad mucho mayor de la que le estábamos dando.

TTrasT lo vivido y sufrido por la gente, de poco valdrá ya el que ahora solo miremos a la altura, ni nos quedemos tampoco en el mundo de abajo en el que cómodamente nos habíamos instalado. Ya no nos podemos quedar encerrados. Debemos despertarnos, abrir bien nuestros ojos, coger aliento, pues el mundo que viene nos pondrá a todos a prueba. La epidemia nos sigue obligando, por otra parte, a ser abiertos al mundo real, a sumergirnos en ese mundo de sufrimientos y necesidades que la epidemia va dejando tras de sí.-------------------------------------

Por lo demás, dejemos que Dios siga siendo un misterio para el hombre y la mujer, aunque podamos, como Santa Teresa, encontrar su misterio en todo momento entre nuestros pucheros. Si Dios se esconde es para que seamos nosotros mismos. Dejemos también que el hombre y la mujer sigan siendo un misterio para Dios, aunque por ellos sufra y le causen algún que otro rompedero de cabeza. Las víctimas nos ponen a todos a prueba. Despertemos, abramos bien los ojos, veamos dónde realmente se muestra lo que es el amor. Por lo demás, no olvidemos lo que en otro tiempo nos decía Rainer Maria Rilke: "El otro nunca es otra cosa que un rodeo hacia nosotros".

Convivencia, identidad y cultura

  

    Para hablar de estos temas,me veo obligado a hacer un pequeño rodeo para evocar los años pasados en el Centro asturiano en Madrid. Allí fui descubriendo el significado y la riqueza  que la covivencia,la identidad y la cultura  llevaban dentro.

   La convivencia allí vivida me sorprendió desde el primer día.La identidad astur-madrileña  se vivía y se expresaban sin culto  alguno  a la diferencia,sin deviarnos de los que teníamos en común, establecíamos una armoniosa comunicación . Junto a lo más clasico o madrileño, la música, el folklore y el teatro asturianos siempre estuvieron presentes en todas las fiestas. Una España  tan revuelta no se puede permitir el olvido de paradigmas como el del Centro asturiano en Madrid.

    Recuerdo que Adam Kuper en su bello libro “Cultura” afirmaba que    tenemos una identidad cultural central, pero que  desde ella podemos establecer  el diálogo  y la  convivencia múltiple.Es verdad, por otra parte, que las cuestiones de convivencia, identidad y cultura son hoy cuestiones políticas también. Pero ,después de mi experiencia en el Centro asturiano,terminé no temiendo y convencido de que la vida siempre  y solo suma lo desigual.Por allí pasaron muchos catalanes. Y en el diálogo mantenido con ellos no hubo dificultades,pues el asturiano  no suele tomar sus ideas por la cosas en sí.

    Dicen por ahí que nuestra política actual está envenenada. Y que la responsabilidad parece colectiva. En el Centro asturiano la inteligencia era para nosotros esa capacidad de adaptar el pensamiento  a las necesidades  del momento. Por lo que creo , después de mi experiencia en el Centro ,que no se trata de que  nuestros problemas sean insolubles, sino que de verdad no somos tan inteligentes.

 

 De lo que a todos nos concierne

 

La situación actual genera más preguntas que respuestas. Pero no creo que, tras los últimos meses de pandemia y los últimos movimientos políticos, vayan a dispararse las alarmas. No creo que esto contribuya a un mayor pesimismo. Es posible aún echar una mirada distinta hacia el patio un tanto revuelto de nuestra España.  No hace mucho, Javier Cercas escribía que la democracia es la desconfianza en el poder y que cualquier político contiene un germen de tirano. Se pasaba el amigo Cercas, pues pobres de nosotros si desconfiamos de la autoridad de las personas que ostentan los tres poderes del Estado.No piensa lo mismo el gran Antonio Damasio, con ser agnóstico y un tanto pesimista. Para que no nos pasemos en nuestra soberbia, Damasio nos recuerda cómo nueve de cada diez personas no contribuyen prácticamente nada al avance del conocimiento científico, artístico, estético.   Y de cómo carecemos de teoría alguna de todo lo que nos concierne. George Steiner, viejo conocido aquí en Asturias, venía también a darle la razón al pesimismo de Antonio Damasio: la inmensa mayoría solo dejaremos nuestro recuerdo en las guías telefónicas o en la nómina de los impuestos.Pero bajando a nuestra realidad española, no todo me desconsuela. De veras. Esperemos, por ejemplo, que los fundamentalismos y el oscurantismo ignorante tengan que llegar a un acuerdo con los derechos y las aspiraciones de la inmensa mayoría. Pero,   a decir verdad, como creyente y desde mi modesta apertura de miras, debo estar preparado para dar razón de cómo mis relaciones me abren a los otros, me amplían y me enriquecen.  lo humano nos ha de enriquecer. Pero para ello debo mostrar esa otra imagen de fraternidad y amistad social de la que habla el Papa Francisco                                                                                                                              

Desde el silencio y la paz

 

  Es para mí una delicia el vivir en Illas en estos tiempos.No tendría tiempo para enumerar las ventajas  encontradas   aquí en estos años. He disfrutado de la tranquilidad y del silencio que durante tantos años había  buscado. Y,en cuanto a mí, cómo no agradecer  también esta  paz,no menor de la que podía soñar.

   En Illas me fui haciendo muy mayor,más silencioso y observador. Y así  ahora observo , a mi alrededor y tras la pandemia ,el escepticismo, la confusión y la vulnerabilidad de la gente. ¿La pandemia ha provocado en  nosotros la regresión?  ¿Habrá muchos   cambios en  nuestro modo de vida?   ¿Continuará todo como antes o peor que antes? ¿Vamos hacia una sociedad más desorientada y desconfiada?

   Y al escribir esto, me pongo también  un tanto romántico. Soy mayor y con poca salud, y mi gran familia lleva años  lejos de mí. No quisiera verme en la encrucijada de perder la paz encontrada en Illas, ni tener que  contemplar a mi Asturias ,vuelta una tristeza,  desde el último tren .

   Me pondré a considerar despacio mis decisiones. Por lo demás, ciertamente el presente me sorprende y el futuro temo que nos deparará cosas que ni siquiera alcanzo a imaginar ahora. Pero, mientras tanto, me  habría gustado poder seguir leyendo en LA NUEVA ESPAÑA la serenidad para adoptar lo que no se puede cambiar,el valor para cambiar lo que  sí puedo  y la sabiduría para reconocer la diferencias.  Siempre hay algo más de lo que hay. Por todo lo cual, después de esta experiencia, bien aprendí  que, si quiero ir al grano,tendré siempre que pensar en la radicalidad que tiene la vida, el amor y la esperanza.

 

Con más  modestia

 

Un poderoso escritor, Howard Gardner, conocido y premiado en Asturias, mantiene la teoría de las inteligencias múltiples (musical, cinético-corporal, lógico-matemática...), que, por conocidas, no voy a describir esas siete que propone el autor. Y todo esto lo escribo hoy, al observar que hay autores de ciertas cartas que parecen tener cinco o más inteligencias ¿Pueden estar tan seguros de ello? Pero prefiero la definición de inteligencia una de Robert J. Sternberg. Ese famoso psicólogo, también de Yale, habla de la inteligencia como del autogobierno mental. Ya que la inteligencia también debe legislar, ejecutar y evaluar. Aunque todas estas mis afirmaciones deberían ser más refinadas, brevemente lo resumo: nuestros pensamientos son el resultado de procesos mucho más básicos. Los entendidos hablan de los metacomponentes.

Pero aquí tan solo pienso ahora en situar mis pensamientos en el amplio contexto social asturiano al que nos lleva LA NUEVA ESPAÑA. Escribir en un periódico es un atributo socialmente importante. Y ahora estoy pensando en las generaciones que me vienen detrás. Hace poco en una carta se pedía que Dios enviara fuego y azufre para acabar con este mundo. En este siglo no es comprensible tal deseo. Otro, hace días, lanzaba invectivas contra la extrema izquierda, tal vez sin darse cuenta de que su soberbia era mayor que la de su adversario. Todos los extremos son peligrosos. ¡Qué difícil nos resulta el autogobierno!                                                                                   

 Por mi parte, hoy veo claro que las emociones y los sentimientos contribuyen a la formación de mi mapa cognitivo. Como ocurre en todos, mi proceso cognitivo sigue a la percepción emocional. Por lo demás, he de reconocer que mi verdad es siempre una verdad interpretada. Seguiré aprendiendo a autogobernarme. Y pensando ahora en lo más importante para mí (las nuevas generaciones, la pandemia y la pobreza), prometo desde ahora pensar todo lo que escriba y escribir solo lo que sienta. 

 

Confusión

 

Tal vez muchos de nosotros, los mayores, estemos presos en nuestra egolatría; mientras  las generaciones más jóvenes, estén  presos de las proezas de los modernos medios de comunicación que tantas veces dificultan  la concentración y matan la creatividad. Puede ser que los mayores hayamos  abandonado la sabiduría en  el  pasado de tantos sentimientos ; y  que las nuevas generaciones confundan ahora el saber con la destreza. Por lo que creo más necesario que nunca que EL PAÍS y otros nobles  medios de comunicación sean los traductores de los lenguajes particulares ( el de las  nuevas generaciones y el nuestro) a un lenguaje común. Para que todos podamos disfrutar en paz de una vida que bien merece vivirse.

 

 A vueltas con los jóvenes

  Ya paso de los ochenta y tal vez por ello debiera adentrarme más en la escucha de esa canción que aún palpita en el atardecer de mi vida. Pero, por otra parte, siento que sería imperdonable el olvido de mi mundo más familiar o el de los jóvenes de la familia que, sin duda, condenarían mi silencioso retiro.
     Estos, los más jóvenes, me han hecho ver lo mucho que han cambiado las cosas en los últimos años. Así, por ejemplo, para ellos nuestros ideales de entonces (ideales burgueses para ellos) les parecen cosa antediluviana. Por lo demás, la televisión y los medios informáticos digitales les facilitan las imágenes, que es lo que ahora les entusiasma. Pero, a mi parecer, temo que a muchos les atrofie la capacidad de abstracción, de entender. Se puede estar muy informado de cosas que no se entienden. Eso me parece. Sin embargo, la imagen se ha adueñado de la realidad. Y cuando al principio no está la palabra, sino la imagen, allí se da la fragmentación: es muy difícil el diálogo cuando los jóvenes han visto en la televisión ciertas imágenes. La televisión no es solo un medio de comunicación, sino una nueva paideia (enseñanza), que cambia la relación entre entender y ver, y que no busca extraer de ellos lo mejor que llevan dentro. Qué olvidadas están tanto la individualización como la socialización en los medios de comunicación. Hasta el punto en el que a muchos ya ni les interesa pensar en grande, es decir, tener sentido de la unidad por encima de las diferencias.
   Y estando como están las cosas, el diálogo religioso se hace aún mucho más complicado. Este me resulta tarea difícil hasta con los jóvenes más cercanos. Se dice que el lenguaje religioso, al principio, no expresaba pensamientos o ideas, sino sentimientos y afectos. Y hoy pienso que la mayoría de mis experiencias importantes son inexplicables de modo exclusivamente racional. Pero, aunque el amor verdadero no tiene un porqué, con todo también en lo religioso se ha de mantener una asociación productiva entre sentimientos y razón. No olvidemos que los primeros cristianos no ofrecían otra forma de vida, sino una ética alternativa. Por lo demás, espero que lo que yo no les pueda aclarar se lo aclarará la experiencia.

 
 Sacrificados

  Parece ser que nuestro tiempo  ha convertido casi todos los medios de interés público en negocio. Y digo esto porque me resulta  curioso observar cómo algunos ya, sin que  hayamos resuelto  y superado  una pandemia tan delirante, intentan mirar ante todo hacia sus futuros clientes más jóvenes. Como si, tras la pandemia,  no todos tuviéramos que  cargar con  nuestra    responsabilidad. Así, hay quienes  estos días  aseguran que en los jóvenes crece el resentimiento y la conciencia de que han sido los grandes sacrificados. Y añaden  que  éstos sin duda nos pasarán cuenta ( v.g. Alessandro Baricco, El País,23-05-21).

  Me parece que nos están dando un relato sesgado, mal construido. Recuerdo, en los tiempos de la posguerra y  de la hambruna, la tarde-noche en el que habíamos enterrado a la abuela. Mi madre, al ver que alguien se acercaba tal vez para darnos el último pésame, me mandó esconder la carne que nos había traídos la vecina Nora. También a mí  me  parecía un gran pecado estrenar la carne un día así.  Pero en ningún momento   de aquellos tiempos tan hambrientos,ni yo, ni  ninguno de los  niños  de Guillén Lafuerza echamos en  cara a nuestros mayores  aquella  tan  triste tragedia. La padecían como nosotros, o más.

     Este año  tan alargado todos hemos sido víctimas de alguna manera.  Y , sin duda alguna, más lo han sido los muertos, los aislados, los fracasados,los empobrecidos… Y tantas  pérdidas ya no tendrán compensación. Los sacrificados han sido y son una inmensa mayoría. Pienso que esto todos lo tenemos  muy claro.

    Pero parece  ser cada vez más difícil  no sesgar la información para poder alcanzar ese equilibrio entre el volumen de información y el tiempo necesario para procesarla,para que  podamos luego  reflexionar con emotividad y razón.Pero termino mi reflexión con confianza. Que la recuperación beneficie ante todo a  nuestros   jóvenes   Y que no volvamos a vernos en situaciones así para tener que gestionar la vida de un modo más acertado.

 

A policías y ladrones

   

    Qué contento  me sentía en el pueblo con mi abuela, cuando por la enfermedad de mi madre me enviaron para con ella. Allí, a los 6 años comencé a ir a la escuela. Vivía la mar de feliz. Nunca olvidaré aquellos   recreos  en los que los niños jugábamos casi siempre  a policías y ladrones. A mí, tal vez porque  iba siempre a misa, me   ponían de policía; pero a mi hermano, que era mejor que yo, no sé por qué, lo ponían de ladrón. Por entonces no  había visto nunca a  un policía; y menos aún a tantos ladrones juntos. ¿De dónde sacábamos nosotros  los policías y ladrones? ¿De dónde sacábamos a los buenos y a los malos?

   Hoy sigue siendo para mí también un descubrimiento y una sorpresa poder leer las cartas al Director que la Nueva España con generosidad publica.Y son para mí un descubrimiento  que  leo y hojeo con placer. Pero yo, aún después de tantos años, me sigo preguntando  como cuando era niño: ¿ De dónde saca la gente a estos eternamente buenos, aunque hagan sus pifias?¿de dónde saca a estos eternamente malos,por muchos aciertos que tengan?

    Sin duda Antonio Damasio  podría  aclarármelo;  pero hoy no estoy para  neurologías. No, nunca nos pondremos de acuerdo. Pero sigamos en esta encantadora continuidad leyendo estas cartas. Sin perder la paz,claro. Pues seguro que  nuestros bisnietos terminarán haciéndose estas mismas  preguntas.  

 

 TODOS HERMANOS

 

   Unos reprochan algunas de las  aprobaciones (Sánchez, Errejón Rufián…) que recibió  la encíclica Todos hermanos  del papa Francisco  Tal vez  esos  reproches sean  en el fondo una velada crítica al Papa. Pero lo que para mí, en primer lugar,  está claro  es que esas críticas olvidan la frase del Evangelio:””El que no está contra nosotros, está a nuestro favor”.

   Por otra parte, son escasos los comentarios que leí a la encíclica, Y esto me da  aún más que pensar. ¿Con este silencio no se fomenta ese pos-cristianismo que tanto algunos anhelan?    Me preocupa esa facilidad con la que algunos olvidan al que con tanta valentía denunció en su tiempo  la usura, el abuso del poder y la búsqueda ansiosa del prestigio; y que hoy lo haría también con la xenofobia, la intolerancia,  la violencia ,la corrupción, o el fanatismo.

   El que haya leído  las Bienaventuranzas o el capítulo 25 del evangelio de san Mateo, no podrá menos que estar de acuerdo con el papa Francisco, siempre positivo a pesar del preocupante momento histórico .cuya crisis también puede sere vivida como una oportunidad. ¿Están seguros sus críticos de que poseen a Cristo? ¿No une Jesús de Nazaret la causa de Dios y la causa del hombre?¿Creen que el Evangelio no ha de ser traducido a cada época cambiante?

 

 

 MARAVILLOSA CRIATURA (GIANNA D´ANGELO)

   Creo que la muerte de Gianna D´Angelo (27 de diciembre) haya pasado inadvertida en Oviedo. Esta soprano estadounidense (Jane Angelovich) fue de lo más admirado en los años 50 y 60. No recuerdo éxito mayor de una cantante que el de ella con su Sonnambula en el Campoamor. En Oviedo escuché su Lucía (2) con Filippeschi y Aragall, El Barbero y Don Pasquale con Kraus, Puritani (2) con Kraus y Tagliavini, Rigoletto (2) con Kraus y Antolioni, Pescadores de Perlas con Kraus y Sonnambula (2). Cuando tantos admiraban las grandes voces, muchos en Europa y en Oviedo admirábamos y valorábamos ante todo su bellísimo y cálido canto.  Hablaba el inglés, francés, italiano, alemán y español. Grabó Boheme con Telaldi y Bergonzi, Rigoletto con Tucker, Lakmé con Gedda, Il Barbiere con Monti, Los cuentos de Hoffmann con Gedda. Y existen un buen número de grabaciones piratas: El Barbero de Sevilla con Sieppi, El Gallo de Oro con Christoff, Rigoletto (4) con Bastianini, Fillippeschi, Kraus, Bergonzi; Romeo y Julieta (3) con Corelli, Borsó; L´elisir d´Amore con Valletti, Il Guarani con Cappuccilli, Lucia di Lammermoor (5) con Kraus, Aragall, Cioni; Traviata con Campora, Il Re Pastore y Ariadne auf Naxos.  Por el 64 parece ser que Bing (MET) empezó a infravalorarla. Y una parte de aquella grillera que M. Callas tanto criticó, también. Pero hace unos años comenzó inesperadamente su recupareción. Y hoy Youtube cuelga ya más de 60 vídeos de Gianna D´Angelo. Y algunos esperan la pronta edición de su Flauta Mágica así como su Ariadna in Naxos en Wiesbaden. Es sorprendente cómo, después de más de 50 años, tanta gente la siga admirando.Muchos aficionados asturianos no la olvidarán. No sólo su canto, sino también su elegancia y sabiduría nos dejaba pasmados, desde al Dr. Álvarez Buylla como a jovenzuelos tan inexpertos como yo. Después de mis padres, Tere y Falín (ex jugador del Oviedo) fue ella la que más me animó a continuar los estudios. Era presbiteriana (cantó el funeral por Kennedy), pero nos apreciaba mucho a los católicos. Por eso estos recuerdos de los mejores años no se olvidarán. Y como dice mi amigo Ángel Rupérez, nos ayudarán a sacar provecho de su personalidad, a recuperar nuestra juventud, a reconstruir la serenidad de la existencia, a iluminar nuestra intimidad con aquel equilibrio emocionado de su canto.

 

 CONFUSIÓN

 

La sencillez y la profundidad son las lecciones que a diario encuentro en El Pais. Pero a veces me llevo alguna sorpresa. Y así fue el 19 de septiembre leyendo la entrevista a Naill Ferguson. Siempre encontré muy peligrosa la psicología de aquel en quien lo personal se transforma en colectivo y lo colectivo se hace personal.Creo que para los lectores de El País  cuenta lo que se dice y las razones que se aducen, y no únicamente quién lo dice. Ya sabemos que todo fanatismo cae en la ambición de poder, o en las garras de Trump.             

     Siempre temí a esos individuos  universales que personalizan las opiniones e intereses del  medio y las acomodan a su perspectiva concreta. Pero seguiré leyendo El País, pues tal vez yo he  hecho un lío y entendido mal la finalidad  en la publicación de esa entrevista.

 

 MALVÁREZ, UN EJEMPLO PARA LA IGLESIA ASTURIANA

 Siento haberme enterado tan tarde de la muerte de Daniel Fernández Malvárez, falSiento haberme enterado tarde del  su afllecimiento ocurrido en Oviedo el 12 de julio pasado. De veras. Como siento también que sea hoy mía esa experiencia tan contradictoria: lamentar la pérdida de tantos valores que sufre nuestra sociedad y, al mismo tiempo, no valorar aquellos que tenemos tan cercanos.  Tal vez alguien en Ventanielles, por ejemplo, pueda enumerar los años y meses que Malvárez dedicó a Cáritas parroquial; pero estoy seguro de que no encontraréis a nadie capaz de saber las horas de trabajo que este hombre le dedicó. Aportó días y horas a las tareas más amargas de nuestro vivir humano. En los tiempos más difíciles, se dio cita con el hambre, sufrimiento, soledad y fracaso de mucha gente. Y lo hacía en esos años en los que los pobres éramos la inmensa mayoría. Con la mayor amabilidad y sencillez. Como si para él la vida verdadera estuviera siempre en los márgenes, no en el centro. Fue siempre un ejemplo. Su fe sabía siempre de lo que hablaba por experiencia propia. Y además, un ejemplo prudente: sabía que no existían atajos que nos condujesen a un mundo a la medida. Y bien veía que la sabiduría cristiana era la inteligencia aplicada a la creación de una vida buena. Siempre daba la impresión de que para él lo de dentro nunca era enemigo de lo de fuera. Entendía que el amor cristiano, como el humano, siempre era una respuesta. No os exagero si os digo que desde hace años Malvárez me parecía pura artesanía de Dios.  La fe que acreditaba ante Dios la acreditaba a la vez de un modo humano y mundano. Y ante tanta necesidad, para mi ejemplo, nunca mostró parálisis alguna, sino que me enseñó a realizar de alguna manera la parte de verdad y esperanza que uno tiene. El hombre sólo llega a ser realmente persona cuando se entrega a los demás.  Creo que ante una vida tan ejemplar, Cáritas, la diócesis y las parroquias de Ventanielles y Guillén Lafuerza han contraído su mayor deuda. Si nuestros templos no sólo son casas de Dios, sino también hogares acogedores de sus comunidades, en alguno tendría que aparecer con orgullo en nombre de D. Daniel Fernández Malvárez. Un hombre que nunca tuvo enemigos entre los pobres. Ni los encontraréis tampoco hoy en Oviedo.

PARAÍSO

    Por fin he podido irme a dar una vuelta a mis preferidos rincones del paraíso de Somiedo. Observé la soledad de algunos pueblos venidos a menos. Y hasta cómo el color del sol irradiaba en las hojas del otoño, mientras subía al Puerto ¿Las hacía más bellas porque presagiaba su decadencia?    Llamamos a Asturias paraíso, y con razón. Y además la gente lo hace consciente de que el paraíso lo formamos con nuestra propia naturaleza interior y la maravillosa naturaleza que nos circunda. En Somiedo siempre me resultó fácil ver cómo las cosas más fundamentales de la vida son las más elementales. En ningún otro sitio me resultaba más fácil vivir en concordia con la realidad.   Pero también allí cambiaron muchas cosas. Y a la vuelta, pienso qué podremos hacer en Asturias para que nuestro paraíso pueda ser habitable para las generaciones venideras. Y digo esto cuando siento que me voy liberando de cierta tristeza y pienso ya en esa otra Asturias en fiestas. Y no lo dudo: la verdad es la vida misma en cuanto se puede experimentar, vivir y disfrutar. Donde hay vida hay verdad, pues el pueblo habla con el lenguaje de los sentimientos, de los afectos, del cuerpo, y de lo que conoce. Y lo hace con más candor y claridad que todos los políticos y comunicadores.  Estuve en Gijón y Avilés en fiestas. Estaré en Oviedo. Ojalá las celebremos el próximo año en muchos pueblos asturianos. Y también en Illas

SIN TANTO ABSOLUTO

 

   ¿En la política mandan hoy el cinismo y la hipocresía? Bueno, eso es lo que piensa José Sacristán; y me temo que otros muchísimos también. Me preocuparía pensar así. Pero hay más: parece que la gente de a pie va perdiendo la capacidad de discernir y valorar, lo que me preocuparía muchísimo más. Y siento todo esto al pensar que, sin olvidar el pasado, hemos de seguir preocupados por sacar esto adelante cuando algunos nos amenazan con un otoño caliente.   España y el mundo seguirán cambiando, sin duda alguna. Aunque en mi pueblo todo parece lo mismo. Pero no, nada es igual. Y seguiremos hablando y escribiendo. Y lo haremos muchas veces sin darnos cuenta de que toda realidad es ambigua. Pero esto es algo engañoso.Y además, con suma facilidad, olvidamos que ningún hombre o mujer posee la verdad, o el que nuestra libertad es responsabilidad.   Muchos estaremos de acuerdo en que vivimos en una época en la que, con la pérdida común de sentido, la vida personal corre el peligro de disolución. Necesitamos otro clima espiritual, psicológico y político-social. Y en esto quizás estemos muchos de acuerdo.   Por lo que, dejándonos de la crítica superficial y nada original, convendría penetrar en la profundidad y captar el sentido de las cosas y dejarnos después captar por él. Cuando la realidad española se vea con los ojos de un realismo moderado, se convertirá sin duda en una experiencia humanizadora. Algunos me dirán, y con razón, que soy muy poco crítico. A mis años, tan solo pretendo serlo con mi sencillo estilo de vida. Y, para terminar, os digo que me encanta esa mirada exterior de Millás que tan bien capta siempre el contenido interior de las profundidades de la realidad. Necesitamos muchas miradas así.

 

FERNANDO MENÉNDEZ VIEJO
Si la noticia de su muerte fue para sus amigos tan heladora como inesperada, la convirtió en necesitado consuelo la masiva y cariñosa despedida que se mereció en Gijón. Fue despedido con palabras de aprecio y agradecimiento. Era lo que bien se había merecido este profesor de Música, compositor y director coral.   Así pensamos las personas que hemos conocido a Fernando (Oviedo, 1940-Gijón, 2021), culto, único y sencillo a la vez. Pues, aunque su búsqueda parecía no tener límites, siempre despertó en nosotros, de la manera más franca y natural, cercanía y amabilidad.   Todavía  niño, equilibrado y noble, su canto en Covadonga fue para nosotros aliento y guía en nuestro caminar. Ya intuía Fernando por entonces que la música es seguro y acertado equilibrio para nuestro desarrollo, crecimiento y formación.   Sus letras y su música aún encienden en nosotros no solo pura espiritualidad sino también sincero compromiso. Compañero entrañable de José Antonio Olivar, poeta, la música y la poesía eran su expresión más natural, con la misma naturalidad que en nuestro discurso diario es la prosa.   Pronto intuyó que lo bello brota de la profundidad del ser. Aún hoy sus cantos y su música nos rejuvenecen. La música era su vida más íntima, aunque no algo encubierto y secreto sino un acto íntimo y subjetivo al servicio del amor. De la poesía hacía música para que no solo sonara en el cuerpo, sino que resonara en nuestra alma. La música era para él, persona sinceramente religiosa, un medio de comunicación entre las almas, de unión entre los hombres y mujeres con su prójimo, un limpio impulso para elevar nuestro espíritu hacia el misterio del Ser supremo. Fue un creyente de verdad, un gran músico, un maravilloso compañero.   Los que fueron sus compañeros del 52 lo homenajearán con un cálido y familiar recuerdo el próximo lunes en Illas. Haber tenido un compañero que supo aunar la belleza de su música con la bondad de su corazón y la autenticidad de su persona fue un milagro. Nos dejó en heredad una inmensa fortuna.
DIFÍCIL DE ENTENDER
 Estoy jubilado de la enseñanza pública, tras más de cuarenta años pasados por institutos públicos en Asturias y Madrid. He tenido siete adolescentes en familia, y hoy seis nietos. Muy bien ahora podría callarme y seguir viviendo de mi jubilación. Han cambiado mucho las cosas. Pero no tanto. Veía que mis adolescentes me hablaban de modo diferente al que hablan con sus compañeros. Esto me parecía lógico: respetaban la edad. Pero me llama ahora la atención el que hoy me encuentre con personas mayores que se miran muy bien con quién están a la hora de hablar, por ejemplo, del feminismo. Me parece que esto no ocurría antes. Pero tal vez mejor sea así, o yo esté muy equivocado. Pero, de todos modos, lo mejor es que ahora me vaya a lo mío.   Hace unos años desde la orientación a nuestros adolescentes, teníamos en cuenta el psicoanálisis, que tenía en cuenta las tensiones, conflictos, estados de ánimo, inconformismos o preocupación por la identidad de nuestros y nuestras adolescentes. También atendíamos a la teoría sociológica, que nos explicaba la incorporación de valores, creencias y papeles o roles vigentes en la sociedad. Me recordarán algunos que hoy también se recurre a la neurología, para distinguir bien entre el desarrollo propio de la pubertad y la el desarrollo del concepto de sí mismo e identidad, propios de la adolescencia.   Creo que tanto en los institutos como en la familia, sobre todo, he respetado tanto las excepciones como las normalidades. Siempre he visto que el o la adolescente son tan necesarios para los padres como los padres para ellos. Ellos y ellas han cambiado mi vida y el sentido de mi vocación, hasta han enriquecido mi pobreza. Ellos, por otra parte, me necesitan. Y si alguien lo duda, se lo pueden preguntar. Y es lo que, creo, les pasa a todos los padres y madres. En la adolescencia siempre los necesitan, aunque sea para a quién demandar con esa seguridad que necesitan. La comprensión, el aguante, la palabra o el silencio siempre les serán necesarios e importantes. Educar es sacar lo mejor de los que nuestros y nuestras adolescentes llevan dentro. No lo duden.   Y yendo ahora al proyecto de ley, este me parece un desatino. En una edad con tanta inseguridad y tan emotiva (en los institutos es manifiesta la tristeza de los y las adolescentes cuyos padres están en proceso de separación o divorcio), ¿se puede prescindir del consentimiento y de la tutela de los padres, abandonándolos a su suerte, a la hora de decidir lo referente a su decisiva identidad sexual? Agradezco a la señora Varcárcel su valentía y sus palabras: “Sé lo que es el sexo; pero eso otro (el género), no sé lo que significa. No puedo opinar” (LA NUEVA ESPAÑA, 8-O7-21).
LOS UNOS Y LOS OTROS

 

   Cada uno entiende e interpreta el mundo a su manera. Y esto me afecta tanto como a los demás. Por lo que hoy, al escribir, intentaré mantener el equilibrio y seguir detestando la manipulación de conciencias, pensamientos y emociones.

   Y todo esto que escribo se me ocurre hoy tras escuchar y leer tantos pronunciamientos políticos que generan en mí más preguntas que respuestas. Temo que vengan de este modo a esterilizar nuestra vida de hoy.

   Me preocupa el que, con más frecuencia cada día, tomen la palabra defensores acérrimos de la verdad. Estos casi siempre olvidan que cuando hablan de los otros más hablan de sí mismos. Más aún: hasta de vez en cuando aparecen por ahí profetas de calamidades. Pero siempre olvidando que ser profeta es ser valiente y desinteresado.

   Otros políticos (y no políticos), hasta con una débil memoria a corto plazo, no comprenden que los pensamientos y proclamas han de ser razonables, y sus razones creíbles. Son muchos sus pensamientos, que carecen de insuficiencia respiratoria (pero no vamos por ahora a ayudarles a morir, pues nos aburriríamos un poco más aún). Así, cuando oigo ciertas críticas de unos a otros, pienso en la razón que tenía Nietzsche, que aconsejaba no vivir de los pecados del otro. Ya nuestro Lorca denunciaba a toda la gente que ignoraba la otra mitad. ¡Si el ataque y la defensa son una misma cosa! Y cuántos son los que olvidan que la verdad siempre se encuentra compartida.

   No entro en el juego político. A mis años me resulta más cómodo ver los toros desde la barrera. Pero pienso (y deseo), por otra parte, que todo esto lo tengan muy claro muchos creyentes de verdad: se impone el mantener la armonía del corazón y la cabeza que nos lleve a la responsabilidad y no a la indiferencia. Es necesario vivir con los ojos abiertos y de un modo lúcido.

 

 EL SILENCIO DE PERLUNES

Hace poco he vuelto al pueblo de Perlunes (Somiedo). En los años 70 cada rincón de Perlunes contenía para mí un mundo entero. Allí, lejos de todo ruido, los instantes nunca se escapaban. Y, entonces como ahora, a lo más se oye el suavísimo murmullo de tanta fuente, lavadero o abrevadero. Y en un mundo así se palpaba la rica comunicación entre la gente y el entorno. La verdad es que sigue siendo para mí el lugar idóneo, sorprendentemente encontrado un feliz día para oír la sinfonía de la naturaleza.A la orilla silenciosa del río, más allá de Aguino y ya a la subida última del camino, en aquel silencio cómplice, dejamos, bajo unas piedras para que nadie los viera o alguien se enterase, los votos que nos habían ordenado repartir en el pueblo («O los de todos o los de nadie»). Más tarde, ya a la noche, el más sabio de sus ancianos algo oyó y salió sigiloso a la puerta. Le oímos invitar a los guardias civiles a pasar y cenar con nosotros unos gatos recién preparados (la verdad es que aquello más bien parecía un corzo). Muy prudentes, los guardias la rechazaron. La intercesión de aquel santo fue una gran gracia. Y ya en toda aquella noche no se oyó ni la curuxa.                                                                             

Por entonces en Perlunes todo eran riquezas. Lo eran Pepe el Meirazgo y Rosa, su mujer. Cuando alguien les invitó a bajarse para con su hija a Castro, ella le dijo: «Le obedeceré, aunque me cueste el gran sacrificio de dejar la riqueza del silencio de Perlunes». Bien sabía la señora Rosa que a Dios no se le puede encontrar en el ruido, se revela en el silencio (Reyes, 1,19)        

Esta vez encontré el pueblo más cuidado, pero sin gente. Me dijeron que por el verano con la gente viene también un nieto de Charles Chaplin. La verdad es que la gente siempre ha estado sola, pero aquí en Perlunes se nota menos. Bien se sabe que ningún problema espiritual admite una solución para siempre, pero una vuelta a su silencio puede ser una vuelta a la paz con uno mismo. Ojalá sea también la búsqueda de una salida del agujero negro de la crisis que nos atrapa.